Para efectos no sistémicos o locales
Las vías de administración utilizadas con el fin de producir un efecto local (no sistémico) deben ser depositadas en alguna superficie externa del paciente en donde va a producir su efecto terapéutico, reduciendo o evitando en lo posible la absorción del fármaco para no producir efectos sistémicos.
Las variantes de esta vía que se emplean con mayor frecuencia en la práctica médica incluyen la administración de fármacos por vía oral con o sin deglución, intradérmica, cutánea, inhalatoria, nasal, ocular, ótica, vaginal y rectal, principalmente.
Bajo esta clasificación, en el Cuadro 3B se muestran las ventajas y desventajas de cada vía de administración; así como cuándo debe o no usarse, y las formas farmacéuticas más comunes que deben utilizarse.







